Métodos ágiles: todo un clásico de Spelsberg

En estos días todo el mundo habla de "métodos ágiles" –lo cual, en Spelsberg, ya es casi agua pasada. Ese término se emplea para designar una mayor implicación de los usuarios en el desarrollo, así como la comprobación, la corrección y el desarrollo flexible de los productos.

El cliente y su deseo concreto son más importantes que cualquier producto normalizado. Y la implementación práctica es más importante que la redacción de una documentación de cientos de páginas. En lugar de discutir durante meses acerca de pliegos de responsabilidades, lo que cuenta es empezar y ponerse en marcha. Antes que dedicarse eternamente a examinar el marco teórico, es preferible obtener resultados rápidos con pruebas prácticas y adaptaciones. 

Éste es exactamente el objetivo que perseguimos desde hace años, y lo que nos ha permitido convertirnos en consejeros apreciados en el sector, especialmente en el área de las soluciones adaptadas al cliente.

En Spelsberg, la comunicación lo es todo. Por eso contamos con unos equipos de desarrollo dotados de un amplio enfoque que supera los tradicionales límites entre distintos departamentos. Estos equipos se combinan en función de la tarea a realizar, de modo que todos los conocimientos necesarios para llevarla a cabo se sientan a una misma mesa y trabajan en la tarea de desarrollo conjuntamente. Estos grupos no solo están formados por los clásicos desarrolladores, sino que además incluyen a personal del área de producción, quienes conocen el modo más económico de fabricar aquello que sus compañeros conciben. Los expertos del sector saben lo que es realmente importante en cada caso especial de utilización y encauzan el desarrollo desde el principio en la dirección correcta. Y entonces se da el pistoletazo de salida y comienza el trabajo. Esto quiere decir que no se pierde el tiempo formulando y diseñando una solución supuestamente perfecta que luego ha de imponerse a toda costa, sino que el personal está dispuesto a cambiar o abandonar el camino emprendido si éste demuestra ser infructuoso. Esto puede parecer inusual, pero es mucho más directo, rápido y sencillo para todos los participantes. 

Las condiciones para la aplicación de estos métodos en Spelsberg son casi perfectas: el uso de prototipado rápido y unos laboratorios de pruebas propios hacen que en Spelsberg sea posible una comprobación y un reajuste constantes hasta que el producto final está sobre la mesa. 

El cliente participa estrechamente en todas las decisiones y ayuda una y otra vez a encauzar el proceso correctamente en base a sus deseos y requisitos.