En los aviones, la posibilidad de realizar un despegue o aterrizaje seguros depende en gran medida de las influencias del exterior. Por su parte, una instalación eléctrica al aire libre no ha de poder verse afectada por el viento y el mal tiempo. Por eso, en el aeropuerto Schiphol se instalaron cajas Abox-i de Spelsberg allí donde hacía falta hacer frente a la humedad. Esta caja dotada de un grado de protección de hasta IP 65 no solo es resistente a la radiación UV y a las influencias meteorológicas, sino también se caracteriza por ser ignífuga y resistir al impacto y a la rotura. En otras palabras: un producto de toda confianza.